martes, 7 de octubre de 2008

Cosas que llaman la atencion de Islandia

Tras mis 2 viajes (por ahora) a Islandia tengo un buen número de curiosidades, elementos rutinarios y demás que me han llamado la atención y que, todos ellos juntos, ayudan a definir, caracterizar y entender un país. Son esas cosas que ves todos los días y te parecen normales hasta que te marchas a otro lugar distinto. Algunas son (ordenados por un criterio simplemente de lo que me viene a la cabeza primero):

- Carreteras: Lo que en España llamamos autovía sólo existe en la periferia de Reykjavik. El resto son carreteras de doble sentido. Si coges un buen mapa de carreteras de Islandia podrás ver TODAS las carreteras y caminos de la isla; sí, todos los caminos por donde puede llegar a circular un vehículo con ruedas; de hecho, esos caminos tienen codificación igual que cualquier carretera. Eso es impensable en España ya no para un mapa regional sino incluso para un mapa provincial.

- Carreteras (II): hay muchas carreteras tipo pista; una vez les coges el tranquillo, puedes ir relativamente rápido por ellas (al menos en época de buen tiempo). Los pivotes amarillos a los lados de las carreteras son unos buenos compañeros. También me llaman la atención los puentes metálicos de un solo carril, especialmente en el sur de la isla.

- Los cambios bruscos de tiempo son totalmente ciertos, afortunadamente no siempre para empeorar, sino también para encontrar un fantástico momento soleado.

- Los colores del paisaje. Definitivamente debería hablarse del color verde Islandia, porque es distinto a otros verdes. Todavía no me explico porque la bandera islandesa no se basa en los colores predominantes de Islandia: blanco (nieve/hielo), verde y negro (lava/rocas).

- Soledad: ¡Qué fácil es encontrar la soledad en Islandia! tanto viajando por sus carreteras y pueblos como paseando por las generalmente tranquilas calles de Reykjavik; es algo que no tiene precio. Eso sí, si buscas movida es muy fácil encontrarla.

- Agua: por todos los lados, en cantidades tremendas discurriendo por doquier. Pienso en lo bien que vendría una ínfima parte de ese agua en España y veo lo mal distribuídos que están los recursos.

- Las construcciones en madera y chapado en metal.

- Los adornos que colocan los islandeses en las ventanas de sus casas, especialmente colocados más pensando en el exterior que en el interior.

- Las gasolineras-tiendas-centro de vida.

- Las cadenas Fosshotel y Edda.

- Los coches Toyota por todos los lados; los 4x4 con ruedas enormes.

- El musgo y líquenes cubriendo las rocas.

- Los atardeceres eternos (al menos al final del verano).

Y muchos más que incorporaré en otras entradas.

domingo, 5 de octubre de 2008

En Islandia

He visto la aurora boreal.

Ya es suficiente para que el viaje haya valido la pena. Subiendo desde Londres a Reykjavik, sentado en la parte de estribor observé una luminosidad extraña en lo que yo intuía el límite entre océano y cielo (eran las 8 de una noche oscura). ¡Qué extraño!, me pregunté, «luminosidad por el este cuando se ha metido el sol por el oeste, serán cosas de la latitud!». Al cabo de un rato y de una cabezadita, me asomé de nuevo por la ventanilla, observando la luminosidad mucho más alta en el horizonte, en forma de franja y de un color verde tan intenso que no se me olvidará en la vida. No tuve ninguna duda: era una aurora boreal y, más que emoción, una inmensa alegría me llenó.
Esperaba ver alguna vez en mi vida una aurora boreal, pero no me esperaba verla desde el cielo. Os llame la atención o no, apuntadlo, es una experiencia extraordinaria que, si se puede, vale la pena vivir.

lunes, 29 de septiembre de 2008

A punto de irme a Islandia (II)

Pues el viaje ya está en marcha.
He reservado todos los aviones y algún hotel. Es increíble como pueden cambiar los precios en poco tiempo. Del sábado a hoy los vuelos me cuestan unos 25 € más; sin embargo, el mismo hotel Cabin en que estuve hace mes y medio ahora sólo cuesta 38 € (entonces rondaba los 90-100 €).
Mañana intentaré reservar el coche de alquiler para 4 días y hotel para los días que no estoy en Reykjavik, que no tengo muy claro dónde dormir con la excepción del día 6 en Höfn, punto más lejano donde iré en este viaje.
Estoy entusiasmado y acojonado. Me estoy leyendo un libro donde dicen que hay cosas que uno "desea" y cosas que uno "realmente desea", con las que uno realmente se compromete y te pueden cambiar la vida. Pues bien, en este viaje quiero comprobar si Islandia, su vida, su gente es lo que "realmente deseo". Después de este viaje continuará mi tormenta mental, pero por lo menos espero aclarar si sólo "deseaba" Islandia o quería algo más.

La foto es de un atardecer en Krafla, un sitio que hay que ver pues la fotos no son capaces de mostrar su magnitud ni el impacto que suele provocar en la gente que lo visita.



domingo, 28 de septiembre de 2008

A punto de irme a Islandia

Mañana es el día X.

Usaré en el trabajo la estrategia que siempre me ha funcionado: dar por hechas las cosas. Informaré que la semana que viene no estoy, que me quedan muchas vacaciones pendientes y adiós muy buenas. Sin pedir permisos ni nada, al estilo "dejadme en paz, yo me se autogestionar". Esperemos que me funcione esta técnica muchos años.
Tan pronto informe, corriendo a comprar los billetes de avión. Afortunadamente es una época que ya no hay mucho movimiento hacia Islandia, así que espero no tener problemas (al menos hoy había disponibilidad en todos los vuelos). Mi ruta:
Valladolid -> Londres Stansted -> Reykjavik y la vuelta Reykjavik -> Londres Stansted -> Santander. Es lo más barato y rápido que he encontrado. La opción de irme hasta Alicante cruzando media España y coger el vuelo directo era más cara y, sobre todo, mucho más pesada.


Bienvenidos

Comienzo este blog.

Realmente lo que deseo es escribir una novela. Cíclicamente me da el ansia de escribir y creo que me está empezando ahora, aunque habitualmente me suele ocurrir en época de vacaciones, cuando tengo la mente relajada. ¿Eso significa que estoy relajado ahora, al principio del otoño? Para nada, todo lo contrario, por lo que creo que la motivación que me impulsa a escribir ahora es distinta a la de ocasiones anteriores.

Y yo sí se que motivación tengo ahora. Vamos a ir desgranándolo poco a poco.